Mente

Todos sabemos a qué nos referimos si hablamos del cerebro. Nos referimos a ese órgano físico que tenemos dentro de nuestro cráneo, con una forma, un peso y unas funciones determinadas y que entendemos como “el centro de operaciones de nuestra vida”. Fácil.

Definir la mente ya es otra cosa. Para empezar no hay una definición unánime sobre lo que es la mente. Así cada disciplina tiene su propia definición funcional; desde la filosofía a la religión, pasando por la medicina o la psicología.

Los antiguos filósofos la identificaban con la parte intelectual del alma: “En tres partes se divide el alma humana: en mente, en sabiduría y en ira”  dejó escrito el filósofo y matemático Pitágoras de Samos (582 AC-497 AC). En la actualidad, designa aquello que nos faculta para tener pensamientos, recuerdos, sensaciones y vida psíquica en general, no estando resuelta aún la cuestión de si es algo distinto del cerebro, del cuerpo o una manifestación de alguno de los dos anteriores. Otra cuestión a debate, además de si se trata de algo independiente a la existencia física o no,  es si la mente es algo limitado a los seres humanos, o si también puede ser encontrada en algunos animales.

Es común aceptar que la mente es la actividad del cerebro, siendo en este caso el cerebro la única condición necesaria para la ocurrencia de la mente. Otros autores opinan que el cerebro es una condición necesaria pero no suficiente. Por ejemplo Dan Siegel en su libro Pocket Guide to Interpersonal Neurobiology explica la mente de la siguiente forma:

"Mente se refiere a nuestra experiencia subjetiva interna y al proceso de ser consciente. Además, la mente también se puede definir como el proceso que regula el flujo de energía y la información dentro de nuestros cuerpos y en nuestras relaciones. Un proceso emergente y auto-organizativo que da origen a nuestras actividades mentales como la emoción, el pensamiento y la memoria”.

Ciertamente esta visión de la mente es más amplia e incluye de alguna forma al cuerpo y a las relaciones. Aunque curiosamente define la emoción como un subelemento de  “nuestras actividades mentales” . 

 ¿En serio? 

A mi me gusta pensar que soy mucho más que uno de mis órganos, y me gusta sentir mis emociones en mi cuerpo y no en mi cabeza. Me gusta entender al ser humano como un sistema complejo y adaptable y me gusta pensar que mis redes neuronales son sólo una parte de este sistema.   

¿Quizás hay otros puntos de vista? 

Sistemas Complejos son aquellos sistemas "abiertos" que están estructurados como un gran número de elementos interactuando entre sí, cuyo comportamiento e iteraciones es no lineal  e impredecible, ya que en él se manifiestan repetidas iteraciones que resultan en un comportamiento colectivo que retroalimenta al comportamiento de las partes individuales, que aumenta su complejidad en tanto se le agreguen más elementos y/o más iteraciones.