El CEREBRO 

El cerebro  es el órgano más complejo del cuerpo humano y posiblemente el que más atrae nuestra atención. Tiene según los últimos recuentos ochenta billones de células llamadas neuronas. Podemos imaginar cada neurona como una unidad activa de información que además está en contacto con una red incontable de otras unidades activas de información.

Dibujo de Santiago Ramón y Cajal (1852-1934).  Médico español. Premio Nobel de Medicina en 1906. Puedes ver todos sus dibujos en:

httpps://www.pinterest.com/eahoradote/dibujos-ramon-y-cajal/

Si te gustan los libros sobre ciencia, puedes ojear en amazon.com:  Networks of the Brain de Olaf Sporns o Connectome: How the Brain´s Wiring Makes us who we are de Sebastian Seung. Los dos son fascinates, aunque no son de fácil lectura. 

Es el soporte físico a través del cual se objetivan las funciones de la mente y del cuerpo. Y es uno de los mayores desafíos a los que el conocimiento humano se ha enfrentado: comprender y explicar las bases biológicas de la cognición y la emoción, es decir, cómo percibimos, actuamos, aprendemos, sentimos y recordamos.

Por fortuna hoy en día tenemos acceso a algunas respuestas (posiblemente parciales) pero fiables de como funciona nuestro cerebro. Y aun mejor, tenemos a nuestro alcance técnicas que nos permiten facilitar nuestros procesos de mejora apoyándonos en esos conocimientos .

¿Cómo puede trabajar un psicólogo con el cerebro?

Existen diferentes técnicas que un psicólogo puede utilizar con sus clientes. Algunas de ellas requieren una formación específica como el NEUROFEEDBACKel TDCs y otras además requieren de la colaboración de otros profesionales especializados como es el caso del QEEG (Electroencefalograma cuantitativo). Pero, en general, de lo que hablamos cuando nos referimos a trabajar con el cerebro desde la psicología, es de ondas cerebrales, cómo  medirlas y modificarlas o entrenarlas para que resulte más fácil conseguir los cambios terapéuticos o de mejora que queremos hacer.     

Estas son imágenes de mis ondas cerebrales: la imagen de la izquierda es de mi primer QEEG y la de la derecha del segundo, después de mi trabajo con neurofeedback. Y aunque uno no sepa nada de ondas cerebrales, es evidente que los tres puntos rojos del de la izquierda no están en el de la derecha. Creo que la mejor manera de explicarlo sería: ¡mi cerebro está aprovechando mejor sus recursos!